viernes, 23 de noviembre de 2007

De colores y pinzas de tender la ropa

Me decía: “Tú has hecho la Tesis en Estética... Seguro que me tienes que entender. No lo puedo evitar, es superior a mis fuerzas; hasta cuando tiendo la ropa en la cuerda intento que haya armonía: pongo pinzas de un color que vaya bien con la prenda que estoy colgando, e intento que, si tengo que poner dos pinzas, sean iguales —de color y de forma, que en casa tenemos treinta y dos tipos de pinzas, supongo que como en todas las casas—, y si tiendo unos calcetines marrones, los pongo con unas pinzas amarillo-ocre, y queda maravilloso, y si es el jersey del uniforme del cole del niño, que es azul marino con tiras rojas, pues pinzas azules o rojas... Y así todo, en todos los órdenes de la vida. ¡Y no puedo evitarlo...! Es como una maldición”. <> Yo le digo: “Eso, que te parece una maldición, es una bendición. Afortunado tú”.

2 comentarios:

Mamá dijo...

Pues a mí me pasa lo mismito con el tendido de la ropa.Con otras cosas menos. ¿Y dices tú que eso es bueno?.
Y a propósito de estética he visto hoy Luz de dokingo, de Garci. ¡Qué gozada! Ya la comentaremos. Salvo un par de terribles maldades, que por definición tienen que ser aniestéticas, un goce.

Antonino González dijo...

Pero moza, ¿tú no te ibas a la cama? Si es que no paras, tejeadicta, que no me va a dar la vida ni para contestar tus comentarios -aunque sea sólo agradeciéndoles- ni mucho menos para colgar tejas al ritmo que vas...
Jo, menos mal que lo complicado es la comunicación...
Pues eso: que un millón de gracias.