martes, 6 de noviembre de 2007

Decíamos ayer

Me dicen: tienes que cambiar ese ayer con el que empiezas siempre las tejas, porque en realidad sería ayer cuando lo escribiste pero no es ayer del día en que se emite…

En realidad, tú y yo sabemos bien que tampoco fue ayer del día en que me puse a escribir esa teja; que cuando digo ayer es para reunir todo el pasado en lo más reciente, lo que es casi presente, no lo que no está olvidado y muerto, sino aquello que, en cierta manera, continúa aquí al ladito… Es un recurso poético, si quieres, un salirse de los detalles temporales precisos, que dan igual, y situarse en un tiempo universal, para contar una experiencia que pretende tener una semilla eterna, válida para siempre, para todos…

Tal vez te acuerdes de aquello del clásico español, que después de cinco años en prisión —injusta claro, como acabó por probarse— retornó a sus clases y retomó la lección diciendo: “decíamos ayer”.

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