martes, 6 de noviembre de 2007

Sólo faltaba

Ahora salen pidiendo que se respete la ley de memoria histórica igual que la beatificación de los mártires españoles que se celebró hace unos días.

Ése es el error. No hay simetría entre uno y otro acto. No se puede pedir el mismo respeto. Quien no es miembro de la Iglesia Católica tiene poco que decir sobre las medidas internas que toma la Iglesia Católica. Por supuesto, puede decir lo que quiera, pero realmente una beatificación es una medida interna: no impone nada a nadie; se limita a presentar a la sociedad lo que considera un ejemplo de vida. Ahora bien: una ley promulgada por el Gobierno es algo que nos obliga a todos: católicos, protestantes, del Betis o bebedores de cerveza. A todos. De modo que no estamos hablando de realidades parangonables cuando hablamos de la ley de memoria histórica y de la beatificación de los mártires de la Guerra Civil. Estamos en esferas distintas, inconmensurables. Pedir esa equiparación por parte de quienes están en el poder supone una conculcación de la aconfesionalidad del Estado, precisamente en la medida en que equipara algo que obliga a todos con algo que se refiere a unos determinados miembros de la sociedad que confiesan una religión determinada y que pertenecen a una Iglesia determinada.

Estaría bueno que la Iglesia no pudiese hacer público lo que le dé la gana, o proponer a la sociedad como ejemplo lo que le dé la gana. Sólo faltaba. O ¿es que sólo van a tener derecho de expresión los progres? Ahora bien: lo que hace y dice la Iglesia no tiene absolutamente nada que ver con lo que hace o dice el Gobierno. Sólo faltaba que tengamos que darle el mismo tratamiento político a una decisión de unos señores particulares que no violan ninguna ley y a una ley que se me impone y que encima es injusta, contraproducente y totalmente interesada. Sólo faltaba.

1 comentario:

Mamá dijo...

¡Me gustas atacando, si señor¡