viernes, 23 de noviembre de 2007

Vanidad de vanidades

Vanidad de vanidades, todo vanidad. Ahora pienso en uno de los filósofos más importantes del siglo XX, tal vez uno de los dos o tres filósofos vivos realmente grandes, y pienso en su abandono: ahí lo tienes, sin pena ni gloria, olvidado de todos; tal vez ni sus propios discípulos acaban de entenderle…, o tal vez ni siquiera empiezan… Una de las personas que han hecho aportaciones realmente importantes; una persona que ha hecho una de las más importantes aportaciones intelectuales en la Historia del Mundo, y ahí lo tienes, condenado a una especie de ostracismo mientras nuestras teles se llenan de amantes de amigos de señoras que una vez estuvieron casadas —¿o liadas?— con un torero de segunda… Vanidad de vanidades, y todo vanidad. Por cierto, vanidad viene de vano, hueco, vacío.

1 comentario:

Mamá dijo...

¡Dime quien es, porfa! No caigo. no me tengas en un ¡ay!¿no seré yo, verdad?