viernes, 23 de noviembre de 2007

Hacerse preguntas

Lewis dice en La abolición del hombre que el objetivo del profesor “no es el de talar árboles, sino el de irrigar desiertos”[1]. Me parece una frase maravillosa, y de hecho en gran medida es la guía que sigo como profesor, lo que intento.

Sin embargo hoy en día se pone mucho empeño desde las esferas de la reflexión acerca de la docencia en evitar que el alumno —es decir, el presunto estudiante— se plantee interrogantes, no vaya a ser que… ¿A ser qué?, me pregunto yo. Si precisamente eso y no otra cosa, es, a mi juicio, la docencia. Eso: conseguir que el estudiante se haga preguntas, se haga las preguntas, esas preguntas que yo no puedo responder por él. Que se haga capaz de sacar de sí mismo esa sabiduría de las dos o tres cosas importantes a las que todos estamos llamados. El profesor, como Sócrates mayéutico, ayuda a dar a luz, a alumbrar, a iluminar. Ayuda a que el alumno caiga en la cuenta de que no sabe —y ojo que caer a menudo implica hacerse un chichón—. Sólo sé que no sé nada, y si no sé eso, jamás podré conocer nada. Ésa es mi tarea: que el alumno salga de mi clase con preguntas, con inquietud, con inquietudes, con amor a la verdad, y sea así, mediante la inteligencia y el amor, dueño de sí mismo. Sólo quien se posee se puede dar. Y sólo el que se da es feliz. Que me perdonen los superexpertos en súper-nuevas-tendencias-educativas, pero la ecuación es tan simple como las que se hacían cuando —tiempos aquéllos, Señor— se aprendían mates en el cole



[1] C. S. Lewis, La abolición del hombre, Encuentro, Madrid, 1994, 18.

2 comentarios:

Mamá dijo...

¡Anto, se me acaban, cuélgame m´ás, porfa! Volveré a empezar, pero ya no me atrevo a comentar. Aunque...no sé si me podrécallar. A vivia voz estoy aprendiendo, pero no sé si sabré aquí. Gracias por lo bien que me lo paso.

Mamá dijo...

¡Anto, se me acaban, cuélgame m´ás, porfa! Volveré a empezar, pero ya no me atrevo a comentar. Aunque...no sé si me podrécallar. A vivia voz estoy aprendiendo, pero no sé si sabré aquí. Gracias por lo bien que me lo paso.