martes, 6 de noviembre de 2007

A la vida

Nace Almudena y te preguntas: “¿dónde traerá el libro de instrucciones?”. Justo antes de darte el alta y mandarte a la vida real, a casa con un bebé, la pediatra te da las primeras recomendaciones del alma, manual para las nuevas criaturas: no fumar delante de ella; el pecho, a demanda; en el coche, ni se os ocurra llevarla en brazos; dormir, siempre boca arriba y ladeando sucesivamente la cabeza a un lado y a otro, para que se forme bien la calota; vitamina D una vez al día.

Ala, a la vida. Con esas instrucciones y con el consolador engaño o engañoso consuelo de un “si hay cualquier cosa, si tenéis cualquier duda, me llamáis”, que los padres quieren creer, al que los padres se aferran inconscientemente conscientes de que no hay ni habrá más instrucciones de uso de Almudena, por más que se llame a la pediatra a las tres de la tarde o a las cinco de la mañana...

Eso es todo: cómo llevarla en el coche, cuándo darle el pecho, no fumar... Esas son las únicas instrucciones para la nueva vida. Ahí se agota el manual. Pura anécdota.

Almudena es una novedad tan radical —nunca ha existido ni volverá a existir otra Almudena— que no hay normas genéricas... La vida es un misterio. Cada persona es un Mundo. Ala, a la vida.

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