Todavía hay otra cita, esta vez del Gran Canciller de esta Universidad, Mons. Javier Echevarría, que complementa a la anterior, y que tengo, junto a la anterior, en mi mesa de trabajo, para no olvidarlo nunca. Se trata de unas palabras pronunciadas en una apertura de curso en una Universidad romana. En ese discurso se reflexiona sobre la naturaleza de la Universidad, y entre otras muchas cosas, puede leerse: “Espíritu y vocación universitaria quieren decir amor y humildad en la búsqueda de la verdad; capacidad de escuchar y de dialogar; lugares y tiempos adecuados para el estudio y la reflexión personales; saber reconocer el significado y el papel de la propia materia de enseñanza, estudio o de investigación dentro del conjunto; poseer una sensibilidad interdisciplinar adecuada, que nos haga ver la única verdad como la cima de un monte a la que es posible acercarse recorriendo caminos diversos, no raramente bastante fatigosos, pero animados todos por el mismo espíritu y dirigidos a la misma meta”[2].
<>Amor, humildad, diálogo, reflexión, integración; la vida universitaria no es, no debe ser un empeño crear cabecitas chiquitas, especializadas, planas; la vida universitaria es un proyecto de vida, para siempre, mientras se es estudiante y siempre —porque el universitario nunca deja de ser estudiante, nunca deja de estudiar—. Y ese proyecto que es la vida universitaria es justo lo contrario de toda cerrazón: Universidad significa crecimiento personal.
2 comentarios:
Pa leerlo despacito. Estos que tienen mucho endif de ese son peligrosísimos: le dejan a uno hecho un gusano palpando la inmediatez y magnitud de su pequ´ñez y su ignorancia.
Pa leerlo despacito. Estos que tienen mucho endif de ese son peligrosísimos: le dejan a uno hecho un gusano palpando la inmediatez y magnitud de su pequ´ñez y su ignorancia.
Publicar un comentario