Hay otra estrofa del poema del If de Kipling que siempre me ha gustado mucho, más allá de que todo el poema es maravilloso. Se trata de aquellos versos que anteceden justamente a los que ayer comentamos, y dicen así: “Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo / si piensas y rechazas lo que piensas en vano”[1]. Difícil tarea ésta. No recuerdo qué filósofo dice en algún lado que el intelectual al uso es un señor que se cree todo lo que se le ocurre. Exactamente lo contrario de lo que proponía Kipling. Y qué gran verdad es ésta. A todos se nos ocurres cientos de cosas al día, pero sólo el intelectual se cree que son verdad, que entroncan decisivamente con toda una teoría del mundo, que son verdades profundas o grandes descubrimientos, y, siempre, caminos no pisados antes por mente humana alguna. Hace falta ser ingenuo, soberbio y cegato, pero el intelectual se lo cree. Y encima, en muchos casos —la mayoría, desgraciadamente— es un relativista de tomo y lomo y así te quita la razón dándotela —al tiempo que se la da también a lo contrario de lo que tú dices—. Todo vale porque no hay verdad; ahora, eso sí, las ideillas que se me ocurren a mí son auténticas genialidades y verdades últimas. Paradojas de los intelectuales. Y que conste que yo me estoy creyendo esto que estoy diciendo… ¿Seré yo también un intelectual?
[1] “If you can dream--and not make dreams your master / If you can think--and not make thoughts your aim”. R. Kipling, If.
[1] “If you can dream--and not make dreams your master / If you can think--and not make thoughts your aim”. R. Kipling, If.
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