jueves, 6 de diciembre de 2007

Tener miedo o abrir la puerta

No sé qué genio dijo el otro día que el miedo es libre. Desde luego, será el suyo, porque lo que es el mío no es libre en absoluto. Yo no elijo a qué tener miedo, ni cuándo sentirlo. El miedo más bien me esclaviza, es algo que no depende de mí, se escapa de mi control y me quita libertad. Además el miedo es lo contrario de la verdad, que es la que nos hace libres. El miedo nos esclaviza precisamente porque es falta de conocimiento. Tememos aquello que desconocemos. Lo que conocemos nos puede inspirar desagrado, rechazo, dolor, pero no miedo.

Mi abuela le decía a mi madre, cuando ésta era pequeñita y tenía miedo, que el miedo es esto: y abría una puerta. El miedo es eso: es lo que hay al otro lado de la puerta. Propiamente no es nada; es el no saber lo que hay lo que nos produce miedo. Tal vez haya algo bueno, o tal vez algo terrible, pero el miedo nos lo produce precisamente el desconocimiento.

No. El miedo no es libre. Libre es el conocimiento, que es el antídoto del miedo. Cuando tengas miedo, abre la puerta.

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