jueves, 6 de diciembre de 2007

Tejas

Podemos mirar de tejas arriba porque vivimos de tejas abajo: la villavesa, las lentejas, los números rojos, la bañera de los niños. Todo eso, todo lo cotidiano, tiene el valor de estar justamente debajo de eso que hay de tejas arriba; tiene el valor de que puede ser iluminado por el sol porque está bajo el sol. Sin embargo, si lo que está de tejas abajo no se deja iluminar, si no alzamos a veces nuestra mirada de tejas arriba, si no contemplamos y amamos la verdad y el bien, entonces no estamos de tejas abajo: estamos de alcantarillas abajo. Y es pena…

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