jueves, 6 de diciembre de 2007

Peltre

Tal vez sepas la anécdota aquella del mendigo que iba a comer a una casa de caridad, y sacaba de su gabán una cuchara de peltre, la acariciaba, la miraba con codicia —¡y eso que era suya!—, la volvía a guardar a hurtadillas para que nadie se la intentara arrebatar... ¡Su tesoro!, como Gollum...

A mí esto me hace pensar... El peltre no es plata, aunque se le parece: es una aleación de cinc, plomo y estaño, según el Diccionario de la Real, y es más barato que la plata, por lo que se usa para sustituirla. El mendigo aquel veneraba una cuchara que ni siquiera era plata: parecía plata pero era una baratija. A menudo me parece que las cosas materiales, con todo su brillo, su valor, su utilidad, con toda la gloria de Dios que entonan por el mero hecho de existir, no son sino peltre. Parecen plata, parecen...

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