La posmodernidad es la última reedición, hasta le fecha, del programa moderno, de la Modernidad iniciada con Descartes y que tiene sus antecedentes inmediatos en Duns Escoto, Ocham y Eckhart. La Modernidad es el sueño de la razón, la utopía del progreso sin límites, la sustitución de Dios por la diosa razón, entronizada en la catedral de Nôtre Dame de París; es el afán sin fin de dominio de la naturaleza, la sustitución de la libertad por la autonomía, la filosofía de la sospecha, de la duda metódica, el abandono de la verdad en aras de la certeza, el obcecamiento en las —ideales— condiciones de posibilidad, la preocupación por el método, por el camino, sin importar en absoluto el objetivo a que tal camino conduce, la pregunta que se queda preguntando por la pregunta y olvida buscar respuesta… La Modernidad es ir a mirar por la ventana y quedarse viendo eso: la ventana, y no atender a lo que se ve a través de la ventana. Es centrarse en nuestras ideas y no en aquello que conocemos gracias a nuestras ideas. La Modernidad es mirarse en un espejo y creerse, imbécilmente, que lo real es la imagen que estoy viendo enfrente de mí…
¿Y la posmodernidad? La posmodernidad es la Modernidad en nuestros días, es un aparente intento de reacción contra la Modernidad que no pasa de ser más que un paso adelante dentro de la Modernidad. La posmodernidad es la Modernidad en plan frívolo.
¿Y la posmodernidad? La posmodernidad es la Modernidad en nuestros días, es un aparente intento de reacción contra la Modernidad que no pasa de ser más que un paso adelante dentro de la Modernidad. La posmodernidad es la Modernidad en plan frívolo.
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