jueves, 6 de diciembre de 2007

Tradición (y plagio)

Ayer hablábamos de la tradición, y me acordaba de aquello que tanto le gustaba repetir a Eugenio d’Ors: lo que no es tradición es plagio. Los postmodernos dirían más bien que toda está dicho —a lo que habría que añadir que también está ya dicho eso de que todo está ya dicho..., y así al infinito—, pero me parece que es otro el sentido de las palabras de d’Ors.

Queramos o no, como decíamos ayer, estamos insertos en una tradición. Querer negarlo es necio. Y esa tradición puede ser buena o no, puede gustarnos o no, pero es la que es, y con ella tenemos que trabajar para legarla a nuestros hijos o para cambiarla. Y en ese sentido, pretender inventarlo todo, querer obviar el hecho de que partimos de una cultura dada con un acervo y dado, es, en el fondo, presentar de original lo que no es completamente original; no reconocer que tenemos una innegable deuda, mucho mayor de lo que pudiera parecer, con nuestra cultura, con nuestra tradición. Y del mismo modo que quien roba las palabras de otro y las hace pasar por propias sin reconocer la verdadera autoría está cometiendo plagio, quien no reconoce lo que debe a su tradición, buena o mala, tuerta o jorobada, comete plagio, además de ser tan necio de creerse el primer ser humano que en la historia ha dicho algo totalmente original... Y se me ocurren algunos ejemplos, en la lengua de Mordor, que no nombraré aquí.

No hay comentarios: