jueves, 6 de diciembre de 2007

Laicismo

Cuando hablamos de una sociedad laica parece que estamos hablando de que el Estado no debe ser confesional, no debe confesar ninguna fe, precisamente para que los individuos, sociedades e Iglesias que forman esa sociedad puedan practicar cualquier creencia religiosa, lo que parece la base del respeto a la libertad que se debe exigir en cualquier democracia.

El problema está en que cuando hablamos de laicismo no estamos hablando de eso. Eso es que el Estado sea aconfesional; en cambio un Estado laico y laicista es el que busca encerrar lo religioso al ámbito de la esfera privada. Es un Estado para el que la religión no es admisible en el seno de la vida social. Es un Estado directamente en contra de las creencias religiosas y de la libertad para practicarlas. Un Estado laicista no es un Estado aconfesional, sino confesional: confiesa una opción religiosa, que es precisamente la de la negación de la religión. Y si es bueno que el Estado sea aconfesional es precisamente para que yo pueda ser ateo si quiero, y no porque me lo manda el gobierno de turno. Esa es la base de la aconfesionalidad: que yo, ciudadano individual, pueda practicar o no según quiera lo que yo quiera, en público o en privado, porque no hay ninguna opción que se solapa totalmente con el Estado, de modo que hay margen para la libertad religiosa.

Pero claro, hoy en día todos pensamos que lo bueno es el laicismo, que evita que los Estados impongan religiones oficiales e incurran en fundamentalismos... Una vez más, nos han ganado la batalla del lenguaje.

1 comentario:

Unknown dijo...

Empecé a leer un libro: "God's Delusion" lo dejé a la altura de las Vias tomistas. Me considero burro pero este tio me da la sensacion que es mas burro que yo. Si lo has leido ya me darás tu opinión. Pero hay una medio explicación en el que intenta probar ya no recuerdo como, que ser ateo o agnóstico no era una opción religiosa. Bueno voy a callar que luego me lio.