Creo que ya he comentado alguna vez que mi maestro decía que madurar consiste en detenerse a mirar y a admirar el paisaje de cuando en vez; madurar consiste en conculcar la tiranía del reloj y del teléfono móvil; madurar consiste en tener libertad interior; madurar no es hacerse mayor, haber crecido, haber alcanzado la madurez, sino que es seguir creciendo, hacerse consciente de que tenemos que seguir madurando. Y para hacerse consciente de ello y para llevarlo a cabo, es decir, para seguir madurando, nada como pararse a contemplar el paisaje de cuando en vez, nada como librarse del demonio que vive en el reloj y en el teléfono móvil, nada como ser libre interiormente aunque por fuera haya horarios y citas y compromisos que nos atenacen aparentemente pero que en realidad son ocasión para crecer en libertad. Y para madurar, y para crecer en libertad, nada como tener un buen maestro. Suerte la mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario